16 enero 2007

30 años de Shorinji Kempo

Eran tiempos difíciles... 1976, recién comenzada la transición democrática en España y muchas carencias económicas que seguramente dificultaron en gran medida los comienzos del Shorinji Kempo en España. Dificultades que Eduardo y Kili, Kili y Eduardo, sin lugar a dudas supieron cómo afrontar.
Estos dos Grandes de nuestro querido arte ( o Gyo, mejor dicho) aprendieron del gran Hiroshi Shimura, un pionero que introdujo el SK en Euskadi. En 1976 yo tenía solamente dos años, con lo que no puedo aportar una visión de primera mano, pero es obvio que Shimura era un maestro duro y estricto.
Me cuentan por ejemplo, que cuando alguien no estaba atendiendo con las maneras adecuadas, Shimura Sensei le miraba con cara de pocos amigos; y si eso no funcionaba, entonces un shokuto geri en el estómago corregía la postura del aprendiz. Que sirva esta anécdota como ejemplo, porque no me voy a extender dando detalles... ya sabéis de lo que hablo.
En los tiempos en que vivimos puede parecer cruel, y pocos kenshi aceptarían este tipo de entrenamiento, pero hemos de reconocer que ha creado Grandes Maestros, con una capacidad técnica asombrosa y de una calidad humana insuperable. Maestros que son reconocidos internacionalmente y de los que sus alumnos nos sentimos muy orgullosos.

El vídeo que os posteo a continuación lo han realizado Lee y Sakura, recopilando viejas imágenes de los 30 años de historia de Kili y Eduardo en el Shorinji Kempo con motivo de la celebración conjunta de su 30º aniversario de práctica. ¡Gracias majos!
Es muy emotivo ver la evolución de nuestros queridos Sensei, al tiempo que resulta muy interesante conocer las vestimentas y peinados de la época ... :-) y poder hacernos una idea de cómo y dónde se practicaba cuando todavía muchos de nosotros estábamos viendo aquel programa de Harold Lloyd, o “Un globo, dos globos, tres globos...”
Para ellos va dedicado pues este vídeo con el cariño de sus alumnos que quedó grabado en dos estupendos pelucos que les entregamos en la cena...

¡Vivan nuestros maestros!